Hola abuela,

Hoy te hemos despedido y ya descansas en paz. Es muy triste tener que escribir estas palabras pero necesito hacerlo. Quiero que sepas que jamás, nadie, nunca podrá llenar el espacio vacío que dejas en mí, tú que siempre has estado presente en todos los momentos más importantes de mi vida, siempre alegre, sincera, generosa, cariñosa, atenta, amable y haciendo todo lo posible por ver a tu familia unida y feliz. Siempre unida. Siempre.

 

 

Todavía recuerdo lo feliz que he sido a tu lado cuando era un niño pequeñito, las ganas que tenía de verte cada verano, recuerdo que bien cocinabas esas tartas de manzana, esos desayunos eternos y esas cenas con longaniza de La Romana.

Gracias por ser una ABUELA con palabras mayúsculas, gracias por tanto, gracias por apoyarme en los malos momentos, por darme aquello que me faltaba cada instante, gracias por esos recuerdos que jamás se me olvidarán.

Son una infinidad de recuerdos gratos los que dejas en mi, una vida repleta de risas y también gracias por enseñarme que la vida no es fácil pero que es muy bonita y hay que saber vivirla. Llegué a tiempo para despedirme de ti, se que no has sufrido y que te has ido tranquila, viendo a toda tu gente.

Te vamos a echar de menos, lo bueno es que no te vas del todo ya que siempre quedan en nosotros todos los recuerdos que nos has ido dejando. Tu hija, mi madre, siempre hablará de ti y yo también. Tu otra hija, tus nietos, nadie te vamos a olvidar. Porque eres una de las mejores cosas que nos ha pasado en la vida.

Has visto como he salido de una grave depresión, como conocí a Gemma, ella que tanto te ha querido, como una nieta más. Desde el primer día tratabas a Gemma como lo que es, la mujer de mi vida, gracias por como la has cuidado, gracias por como la has mimado. Ella, como todos los que te queremos, llora tu perdida.

Gemma y yo estamos tristes, pero nos gustó verte en nuestra boda, y también recordamos como sufriste desde aquí, las noticias que ibas recibiendo, de nuestro viaje a Nueva York y como pudimos salvar la vida de aquel famoso Huracán Sandy que tantas vidas se llevó por delante.

No te has perdido el nacimiento de nuestro hijo Alan, tu bisnieto. Que pena que el pequeño Alan no te haya podido conocer mejor, siempre le hablaré de ti, del pan tostado en la sarten, de la ‘catalana’, de la piscina del pueblo.

Abuela, has vivido una vida enorme, se que alguna vez te hice llorar, alguna vez de pena, otras muchas veces de alegría. Pero tú siempre has sido una mujer fuerte, un ejemplo de mujer, una señora. Tadeo, tu marido, será el que más sentirá tu perdida. Pero nosotros no le vamos a dejar solo. Le vamos a cuidar. Le vamos a cuidar mucho.

Gracias por todo abuela.

Esta mañana cuando he visto al abuelo darte el último beso se me ha caído el alma al suelo. Pero tú no estás solas, estás con papá y él pese a todo estoy seguro que te ha recibido con los brazos abiertos. Los dos estáis ahora en el cielo, esperando a toda la familia.

Que difícil es escribir estas letras cuando mi hijo ve tu foto gritando tu nombre y yo con lágrimas en los ojos recordando tu figura eterna de una mujer que lo ha dado todo por su gente. Que difícil es despedirme de ti, que difícil es todo. La mejor abuela del mundo.

Te quiero mucho.

Adiós, abuela.

Juanfran Escudero

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